El viaje emocional detrás de BEYAMEL
Conoce la historia de Mary Yamel, creadora de BEYAMEL. Un viaje de raíces, oficio y transformación, desde Bejuma (Venezuela) hasta La Palma (Canarias).
Donde todo comenzó
Mi historia como artesana está marcada por dos lugares que habitan en mí: Bejuma, el pueblo venezolano donde crecí, y La Palma, la isla canaria donde continúo cosiendo mi camino.
El nombre BEYAMEL nace precisamente de esa unión: “Be” por Bejuma y “Yamel” por mi segundo nombre.
Cada creación que realizo lleva algo de ambos mundos: el color, la calidez y la alegría del Caribe; y la calma, la naturaleza y la autenticidad de las Islas Canarias.
Un oficio que viaja conmigo
La costura siempre ha sido mi forma de expresión y de arraigo.
Cuando me trasladé a La Palma, mi oficio se convirtió en una manera de tejer continuidad entre el pasado y el presente.
Cada puntada era un puente invisible entre los recuerdos de infancia y las nuevas experiencias que me ofrecía mi entorno.
Así nació BEYAMEL: no solo como una marca, sino como un mapa emocional, un lugar donde convergen mis raíces, mis aprendizajes y mis sueños.
Crear desde la memoria y el presente
En cada pieza que confecciono hay una historia que viaja.
La herencia de lo aprendido en Venezuela, la inspiración de los paisajes palmeros y el deseo de seguir creando con sentido.
BEYAMEL es, en esencia, una historia de migración, resiliencia y amor por lo hecho a mano.
Porque cada vez que coso, una parte de Bejuma sigue viva en La Palma.
